
Un violín espera tu regreso
El arco se desplaza lento sobre las cuerdas,
viene y va llevándose el silencio,
trajinando mi pecho hacia la nostalgia.
Las notas se escaparon
y pasaron por mi piel camino a la ventana,
un trueno murmuró a lo lejos,
y la tarde se ocultó;
lentas gotas comenzaron a golpear los amplios cristales.
Aún te sigo esperando.
Las gotas llenaban los vacíos que dejaban las notas,
las notas llenaron los vacíos que dejaron las gotas,
y abrí mi ventana para que llegara más rápido la noche,
y con la noche la luna
y con la luna salieran luego las estrellas
y con las estrellas aparecieras tú.
Prometiste una noche conmigo antes de abandonar el invierno
y volver al verdor de tu altiplano,
prometiste dejarme sentir tu piel antes de repatriar tu cuerpo
y volver a tus antiguas avenidas,
nunca supe amarte bien
y la lejanía de esta distancia me ha ido desangrando tu recuerdo.
La noche humedeció mis mejillas y la calle siguió desierta.
Nunca te he vuelto a ver,
ni debes saber que en cada ventana a la que asomo mis ojos tristes,
aún te sigo esperando.
No hay comentarios:
Publicar un comentario